“La prevalencia de este tipo de lesiones de los tendones del hombro es alta, especialmente en pacientes de mediana edad en adelante”, asegura el traumatólogo de la Clínica IMQ Zorrotzaurre, “en muchos casos estas roturas del manguito rotador son asintomáticas, pero en otros, son causantes de muchos padecimientos para los pacientes por el dolor, la falta de fuerza o de movilidad del hombro”, advierte.

Las causas de dichas lesiones suelen ser traumáticas; debido, por ejemplo, a caídas y esfuerzos bruscos o repetitivos, ya sea en un ámbito laboral como deportivo. Sin embargo, el incremento de casos, responde más bien a la “cada vez mayor longevidad de la población”, asume el especialista, quien califica esta situación de “reto”, únicamente superable gracias a la “investigación constante acerca de este aparato de traumatología”.

Gracias a estos avances en el conocimiento de las lesiones, “muchos casos pueden ser enfocados desde el punto de vista conservador, es decir sin cirugía”, admite el especialista, sin embargo, otros “precisan pasar por el quirófano para mitigar el dolor y mejorar la función tanto para poder realizar esfuerzos como para poder llevar a cabo actividades sencillas de la vida diaria, tales como peinarse, afeitarse, verter agua en un vaso con una botella o comer con una cuchara”.

Una técnica para cada lesión

Un aspecto determinante de las intervenciones quirúrgicas es la artroscopia, consistente en “una mínima incisión a través de la que se introduce una cámara que permite ver y, por tanto, actuar dentro de la articulación del mismo modo que se hace por cirugía abierta convencional”, ilustra Goikoetxea. Si bien esta técnica requiere “una tecnología en continua evolución”, también ofrece grandes ventajas, como la disminución de complicaciones, estancias hospitalarias y tiempo de recuperación.

Los procesos, según el traumatólogo, son cada vez “más complejos y resolutivos”. En este sentido, se utilizan “implantes especialmente diseñados para poder coser los tendones dañados, uniéndolos de nuevo al hueso de donde se desgarraron”, ejemplifica, “esta especie de arpones se introducen en el hueso y de ellos cuelgan los hilos utilizados para la reparación tendinosa”. De estos materiales, Goikoetxea destaca su capacidad de reabsorción por el cuerpo humano.

“Los materiales que los componen están bajo continua investigación para mejorar su resistencia y para que una vez conseguida la curación, desparezcan, minimizando así la presencia de materiales extraños en nuestro organismo y obviando la necesidad de extraerlos en una nueva cirugía”, explica. No obstante, cada lesión requiere de una técnica propia; así, en casos de rotura tendinosa irreparable suele recurrirse a los valores espaciadores.

Estos “remedan la función de los tendones del manguito rotador, y con el paso del tiempo también son reabsorbidos”, cuenta el vicepresidente del comité. “En ocasiones el grado de degeneración es tan grande que se necesitan prótesis para suprimir el dolor y volver a recuperar la movilidad y la fuerza”, recuerda sobre la que considera una “importante área de investigación para la calidad de vida de los ancianos”.