La mayoría de los modelos utilizados en el laboratorio no pueden imitar con precisión la biomecánica de las células del cuerpo. Por este motivo, los investigadores desarrollaron un dispositivo que permitiera analizar la dinámica de los vasos sanguíneos para mejorar la comprensión de las enfermedades vasculares y la progeria.

Este dispositivo (organ-on-a-chip) consta de un canal superior de fluidos y un canal de vacío subyacente que imita, bajo presión, el estiramiento mecánico que experimentan las células dentro de los vasos sanguíneos. Los investigadores comprobaron que las células de pacientes con progeria tenían una respuesta exacerbada a la tensión biomecánica.

Además, las células de estos pacientes mostraban un aumento de los marcadores de inflamación en comparación con sujetos sanos. Estos marcadores están fuertemente asociados con la enfermedad vascular y el envejecimiento, según se muestra en el estudio titulado Biomechanical strain exacerbates inflammation on a progeria-on-a-chip model.

“Las enfermedades vasculares y el envejecimiento están íntimamente ligados, aunque todavía no se esté realizando un enfoque integrado", describen los autores. “Una comprensión más profunda de las vías moleculares que regulan la inflamación durante el envejecimiento vascular podría allanar el camino para establecer nuevas estrategias que reduzcan al mínimo el riesgo cardiovascular que incrementa con la edad”.