La finalidad del estudio era saber qué ocurre cuando los pacientes dejan de llevar la medicación en sus envases habituales para hacerlo en pastilleros. Para ello, los investigadores incluyeron a 288 mayores de 75 años que tomaban 3 o más medicamentos. De ellos, más de un tercio ya utilizaba un pastillero y una cuarta parte había experimentado síntomas por no haber tomado la medicación como se la habían prescrito.

Del resto de los pacientes, cerca de la mitad no estaban tomando su medicación según lo prescrito por algún tipo de error. De estos pacientes que no utilizaban pastillero, fueron seleccionados 29 tras excluir a aquellos con problemas graves y una esperanza de vida inferior a un año.

“Hemos visto un mayor malestar en quienes se cambiaban a pastilleros, mientras que los que siguen llevando la medicación en sus envases habituales no experimentaron ningún efecto adverso”, ha explicado Debi Bhattacharya, de la Facultad de Farmacia y uno de los autores del estudio.

El grupo seleccionado de pacientes fue dividido de forma aleatoria en 2 secciones: a una de ellas se les suministró el pastillero y la otra continuó recibiendo su medicación en los envases habituales. Los investigadores realizaron un seguimiento durante 8 semanas y encontraron que entre los usuarios de pastilleros hubo 5 que registraron efectos adversos, frente a ninguno del grupo control.