El consumo de fármacos en ancianos puede reducirse si se lleva a cabo un control estricto y se fomentan hábitos saludables. La institucionalización de las personas mayores favorece este objetivo, según ha puesto de manifiesto la Asociación Catalana de Recursos Asistenciales (ACRA), que ha presentado el estudio Consumo de fármacos entre la población geriátrica.

Este informe, detalla ACRA en una nota de prensa, ha analizado el impacto de la institucionalización en los centros residenciales sobre el perfil de consumo de medicamentos que toman los usuarios. Esta investigación ha revelado que al cabo de un año de institucionalización se logra una reducción media del 6,2% de personas que toman un medicamento específico entre todos los fármacos estudiados.

Tal y como han comprobado los investigadores, la reducción del consumo de fármacos en ancianos se concentra en aquellos medicamentos relativos a patologías en las que los hábitos saludables tienen un papel fundamental. Toni Andreu, coordinador del estudio, ha destacado que la reducción del consumo en estos casos pone de relieve el papel positivo de la institucionalización en el control de los hábitos nutricionales de los ancianos.

La investigación de ACRA cuenta con el apoyo del Ministerio de Sanidad, según resalta la nota de prensa, y se estructura en 2 fases. En la primera de ellas se estudia el consumo de medicamentos de los participantes antes de la institucionalización y en la segunda se analiza la situación del anciano 6 y 12 meses de ser ingresado.

En el estudio se han incluido hasta 41 fármacos agrupados en 10 grupos terapéuticos. Gracias a la institucionalización se ha logrado una reducción en la dosis y el número diario de fármacos, apunta ACRA. Según la asociación, la polimedicación es una realidad poco estudiada entre los mayores.