Según informa el gobierno navarro, un total de 300 personas de entre 75 y 103 años han participado ya en este programa, desarrollado por el Servicio de Geriatría del CHN, en colaboración con la UPNA y profesionales del grupo de investigación en Geriatría de Navarrabiomed.

Los resultados preliminares demuestran que el ejercicio controlado en personas ancianas enfermas reduce en más de un 50% el riesgo de sufrir discapacidad y deterioro cognitivo vinculados al fuerte impacto que suponen los ingresos hospitalarios en edades tan avanzadas. El objetivo de este ensayo clínico es comprobar si a través del entrenamiento multicomponente se pueden obtener beneficios en las personas hospitalizadas en el servicio de geriatría.

El programa se aplica en personas muy mayores (la edad media de los participantes es de 87 años) y trata a pacientes con un proceso agudo que ha originado su ingreso hospitalario, normalmente infecciones respiratorias (neumonía) o insuficiencia cardiaca. Los participantes realizan un programa controlado de ejercicios de fuerza, equilibrio y marcha adaptados a sus posibilidades.

Antes de comenzar el programa, se calcula la capacidad de repetición máxima en todos los ejercicios de fuerza para así adaptar la actividad a las capacidades de cada paciente. En función del estado de cada uno de ellos, se determina una intensidad de entrenamiento de entre el 30 y el 60% de su capacidad, que se repite durante un mínimo de 6 días consecutivos.

Los coordinadores de este programa han comprobado que la práctica de ejercicio físico durante la hospitalización ayuda a reducir el dolor y evita además complicaciones relacionadas con la inmovilización, como la aparición de las heridas conocidas como úlceras por presión, la generación de trombos o el aumento de la debilidad.

Asimismo, el ejercicio físico contribuye a mejorar la fuerza. Las personas que han participado hasta ahora han experimentado mejoras del 35% en su nivel de fuerza en las extremidades inferiores y del 18% en extremidades superiores.