Según recoge el artículo, el envejecimiento se asocia a una pérdida gradual y progresiva de la masa, de la función y de la resistencia muscular que se conoce como sarcopenia. Esto implica que disminuye la capacidad de realizar las actividades de la vida diaria, así como un aumento del riesgo de caída y de fractura ósea.

El entrenamiento de fuerza, añade, puede contrarrestar las deficiencias relacionadas con la progresión de la edad por su capacidad para aumentar la masa y la fuerza musculares, incluso en edades avanzadas de la vida. En concreto, en las personas mayores, el entrenamiento de fuerza mejora la capacidad cardiorrespiratoria, la actividad muscular, la composición corporal, el estado de ánimo, la cognición, la calidad de vida, entre otros beneficios.

Tras revisar la literatura científica, el investigador que firma el estudio asegura que la mayoría de los autores recomiendan una combinación de entrenamiento de fuerza y de resistencia, tanto en sujetos sanos como frágiles. “Los componentes del entrenamiento de fuerza recomendables son un periodo de entrenamiento de 50-53 semanas, aunque lo mejor es continuarlo durante toda la vida”.

Ese entrenamiento continuado debe realizarse 3 veces a la semana, con un volumen de 2-3 series de 7 a 9 repeticiones por ejercicio y un periodo de reposo de 120 segundos entre las series y de 2,5 segundos entre las repeticiones.