El nivel de desnutrición es alto en las residencias de ancianos de España, según ha denunciado un estudio realizado por la Universidad de Granada. En una nota de prensa, la universidad pone de manifiesto que el nivel de desnutrición en estos centros es mucho mayor que en el caso de aquellos ancianos que viven independientes en sus casas.

Este nivel de desnutrición se debe a la deficiente calidad de los menús que se ofrece en las residencias. Según indica el estudio de la Universidad de Granada, los menús tienen una calidad nutricional deficiente y aportan menos energía y proteínas de lo recomendado. Los resultados de esta investigación se han publicado en Nutrición Hospitalaria.

Esta investigación, señala la universidad, además de demostrar que el nivel de desnutrición en las residencias de mayores estudiadas es alto, confirma que ninguno de los menús analizados alcanzó las recomendaciones de verduras, fruta, productos lácteos, aceite de oliva, legumbres, o frutos secos, mientras que el aporte de dulces y azúcar en ellos es excesivo.

Estos resultados se obtuvieron tras evaluar “minuciosamente” los menús de 3 residencias de mayores de la provincia de Granada mediante un sistema denominado registro de pesada de alimentos durante 14 días consecutivos. Esta metodología permitió a una de las investigadoras estar presente en la cocina de cada residencia durante 2 semanas pesando los ingredientes que utilizaban, la cantidad final obtenida y la ración servida.

Los resultados obtenidos se compararon con las ingestas dietéticas de referencia (DRIs) y el número de raciones de alimentos recomendadas por la Guía Española de la Alimentación Saludable adaptada a las personas Mayores. Ninguno de los menús analizados cumplía las recomendaciones de fibra, magnesio, potasio, vitamina D, E y ácido fólico.

Los niveles de desnutrición son altos, según se desprende de este estudio que ha demostrado que la calidad del servicio de los menús en las residencias “presenta deficiencias porque no se ajustan a las necesidades y preferencias de los residentes”. A esto hay que añadir la falta de personal y el hecho de que no se controla el peso de los residentes ni se evalúa su estado funcional de forma habitual.