Los investigadores señalan que con estos resultados es importante desarrollar estrategias efectivas de cara a mejorar la salud visual y las caídas, especialmente entre las personas mayores con discapacidad visual severa.

Dado que las enfermedades oculares más comunes no presentan síntomas inmediatos, los especialistas subrayan la importancia del diagnóstico precoz a partir de intervenciones comunitarias entre la población con un riesgo más alto.

En el caso de las personas mayores de 65 años, el riesgo de caídas es muy común y causa serios perjuicios, discapacidades y muerte prematura. La investigación del CDC ha analizado los datos recogidos en el Behavioral Risk Factor Surveillance System para estimar la prevalencia anual de caídas en personas mayores de 65 años con y sin discapacidad visual.

Los resultados de la investigación ponen de manifiesto que el riesgo de caídas en personas con discapacidad visual severa en un año se sitúa entre el 30,8 y el 59,1%, mientras que en aquellas personas mayores de 65 años que no presentan una discapacidad visual el riesgo de caídas se reduce a entre el 20,4 y 32,4%.

Los investigadores aseguran que el desarrollo de intervenciones preventivas dirigidas a las personas mayores de 65 años con discapacidad visual severa podría ayudar a manejar el impacto de la discapacidad visual en el riesgo de caídas y en los recursos del sistema sanitario.