Una salud física deficitaria y las limitaciones funcionales pueden contribuir a la aparición de una depresión en las personas mayores. La salud física es una preocupación básica de muchas personas mayores y está frecuentemente relacionada con estados de salud mental también deficitarios, asegura la sociedad científica.

Existe una comorbilidad importante de los trastornos de salud mental y de las enfermedades crónicas que incluyen las lesiones recurrentes, los accidentes cardiovasculares y el dolor crónico. Determinados problemas discapacitantes, como la pérdida de audición pueden conducir a la depresión.

Los factores sociales y económicos también juegan un papel importante para que se desarrolle una depresión en las personas mayores, puesto que aumenta su vulnerabilidad en relación a los trastornos mentales. Además de la depresión, otros problemas como la ansiedad aumentan en las últimas etapas de la vida.

Por este motivo, desde la SEGG consideran esencial llevar a cabo cambios en el estilo de vida que contribuyan a mejorar el bienestar físico y mental de los mayores. En este sentido, recomienda aumentar la participación de las personas mayores en actividades positivas. Su participación en programas integrales de aprendizaje o el voluntariado pueden ser buenas opciones para promover la realización social y personal de las personas mayores.

El ejercicio es otra forma, apunta la SEGG, de mejorar la salud mental de los mayores puesto que ayuda a mejorar su salud física, el bienestar y el estado psicológico. Además, la mejora de la salud física puede contribuir también a tratar las enfermedades crónicas que padecen las personas mayores.