“En el caso de los DAI, no obstante, nuestro país continúa a la cola de la Unión Europea, y es el último  en número de implantación de estos dispositivos. En el otro extremo se encuentra Alemania, con 576 implantes por millón de habitantes al año, frente a los 118 por millón de España”, explica Ignacio Fernández-Lozano, secretario general de SEC.

El número de implantes (5.465) equivale a una tasa de 118 por millón. Esta cifra supone un aumento respecto a los 2 años anteriores, en los que se implantaron 4.772 y 4.911 desfibriladores, respectivamente. La mayoría de los implantes, casi un 83%, se realizaron en hombres, y en gran parte de los casos se debía a cardiopatía isquémica.

En el registró se muestran las diferencias entre comunidades autónomas. El Principado de Asturias (167), Extremadura (160), Castilla y León (142), Cantabria (137), Comunidad Valenciana (136), Aragón (136), Comunidad de Madrid (130), Castilla La Mancha (129) y Galicia (127) están por encima de la media nacional.

Estos datos no se corresponden con el nivel de renta de cada comunidad, ni tampoco con la prevalencia de enfermedades cardiovasculares, insuficiencia cardiaca y cardiopatía isquémica en las mismas.

Se implantaron 77 unidades de marcapasos sin cable en 9 comunidades autónomas. Sin embargo, los investigadores estiman que su empleo irá en aumento a medida que los nuevos estudios realizados vayan corroborando las tasas de eficacia y seguridad a largo plazo, con lo que estaría justificado el coste de la incorporación de esta tecnología, que aún es muy superior al de un marcapasos monocameral convencional.

A lo largo del 2015, se utilizaron 820 marcapasos convencionales y 73 dispositivos de resincronización por cada millón de habitantes respectivamente, con una media de edad de 77,7 años. Algo más de la mitad de los dispositivos se implantaron en mayores de 80 años. El consumo de generadores fue mayor en los varones (58,2% frente a 41,8%), tanto en primeros implantes como en recambios.

“En comparación con el año 2014, se ha incrementado la cifra de marcapasos un 5%, concretamente 36 más por millón de habitantes, una tendencia que ha crecido más que en años anteriores y que puede deberse principalmente al envejecimiento de la población, así como a la progresiva recuperación económica”, explica Marta Pombo, autora del artículo.

No obstante, en comparación con otros países, España está por debajo de la media de la Unión Europea (954 unidades/millón) en el uso de marcapasos. Esto puede deberse a un menor gasto sanitario per cápita que en países del entorno, como Francia, Bélgica o Alemania, por la a falta de recursos o programas de formación, menor incidencia de las enfermedades para las que se indica el implante, y bajas tasas de derivación, según indican los investigadores.