Tal y como explica EurekAlert, la falta de apetito en el anciano aparece en el 11-15% de esta población. La reducción de las porciones de alimento, el incremento en la frecuencia de la ingesta y el uso de potenciadores de sabor son algunas de las medidas encaminadas a reducir la falta de apetito en el anciano, según apunta el estudio.

Sin embargo, la eficacia de estas medidas no se ha demostrado, aseguran los investigadores. Por esta razón han decidido diseñar un estudio que examine las diferencias en la ingesta de alimentos entre ancianos con distintos niveles de apetito. El estudio recopiló los datos de 2.597 personas de edades comprendidas entre los 70 y los 79 años.

El 22% de los participantes reconoció tener un apetito pobre. Los investigadores utilizaron una encuesta de 108 ítems para estimar cuánto alimento comían. Al analizar los resultados, los investigadores identificaron que los ancianos con falta de apetito comían menos proteínas y fibra dietética. También consumían menos alimentos sólidos, frutas y verduras.

Los resultados del estudio sobre la falta de apetito en el anciano mostraron que, sin embargo, consumían más lácteos, grasas, aceites, dulces y refrescos. Según señalan los autores, los hallazgos de la investigación muestran diferencias en el consumo de alimentos en los ancianos que tienen falta de apetito. La identificación de las preferencias alimentarias podría ser útil para ayudar a mejorar su apetito y la calidad de sus dietas, concluyen.