Los investigadores van a evaluar a un total de 1.500 pacientes con el objetivo de saber si la discapacidad física puede prevenirse en mayores con fragilidad física y sarcopenia. Lo que se pretende es evaluar la efectividad de los programas sanitarios actuales basados en la intervención mediante ejercicio físico y pautas de nutrición.

Estudios recientes han demostrado que la actividad física puede minimizar los efectos fisiológicos del envejecimiento al actuar sobre varios sistemas y mejorar la composición corporal. Gracias a estos efectos, el ejercicio físico consigue aumentar la esperanza de vida libre de discapacidad, promover la independencia y mejorar la calidad de vida.

SPRINTT analizará la efectividad de los tratamientos actuales

Bajo estas premisas, el estudio SPRINTT analizará la efectividad sobre la función física de los participantes de un programa de ejercicio físico multicomponente y consejo nutricional comparado con un programa de educación en envejecimiento saludable. Además, los investigadores quieren conocer cómo influyen estos programas en otros dominios de la vida de los mayores: esfera psicosocial, caídas, deterioro cognitivo, etc.

Para llevar a cabo el estudio, los investigadores repartirán a los participantes en 2 grupos. El primero de ellos formará parte de un programa de educación en envejecimiento saludable basado en charlas participativas con el objetivo de fomentar el aprendizaje de estrategias, hábitos y cambios de comportamiento para mejorar la salud.

El segundo grupo participará en un programa de aumento de la capacidad funcional a través de entrenamiento aeróbico y ejercicios de fuerza, flexibilidad y equilibrio. Los participantes deben ser mayores de 70 años con sarcopenia y fragilidad física. El estudio es gratuito, voluntario y con posibilidad de retirarse cuando lo deseen.