El sedentarismo y la inactividad son 2 factores que pueden contribuir a acelerar los síntomas del envejecimiento de forma dramática. Tal y como explican en Fisiología, Salud y Actividad Física, investigadores de la Universidad de Pittsburg analizaron la relación entre el ejercicio físico y el envejecimiento. Para ello evaluaron el gasto energético de personas mayores (70-82 años) durante 2 semanas con agua doblemente marcada.

Durante el estudio, calcularon el metabolismo basal mediante calorimetría directa y estimaron el efecto térmico de los alimentos en el 10% del gasto energético total. Se establecieron 3 grupos de actividad: bajo con un gasto energético menor a 521 kcal/día; medio con un gasto energético de entre 521 y 770 kcal/día y alto cuando el gasto energético es superior a 770 kcal/día.

Los resultados del estudio mostraron que un incremento del gasto energético por actividad física en 287 kcal/día se asoció con un 32% menos de mortalidad. Al comparar los individuos del grupo con una actividad más baja con aquellos que hacían más actividad física, estos últimos tenían un riesgo de mortalidad un 69% menor.

Una revisión publicada por la Biblioteca Cochrane subraya que ser activo físicamente tiene un efecto demostrado en la mejora de la forma física, la reducción de la grasa corporal, mayor salud ósea, reducción del riesgo de enfermedades cardiovasculares, cáncer de colon y mama, así como menor presencia de síntomas de depresión. Pero, además, tiene efectos a corto plazo aumentando el bienestar, lo que significa que tener una vida activa hace que se viva más y mejor.