La depresión afecta al 80% de los pacientes con párkinson y es la primera manifestación de la enfermedad neurodegenerativa en el 40% de los casos. Así lo asegura el Centro Médico Alomar en un comunicado en el que recuerda que la técnica ResoFus permite reducir el temblor de estos pacientes a través de ultrasonidos.

“El párkinson tiene un gran impacto en la calidad de vida del paciente y aumenta a casi el doble la mortalidad de los mismos”, apunta el especialista en Neurocirugía Jordi Rumià Arboix, que cuenta con más de 20 años de experiencia en Neurocirugía Funcional y Estereotáctica.

Según la Sociedad Española de Neurología (SEN), el 52% de las personas afectadas tarda una media de 1 a 5 años en ser diagnosticado desde que aparece el primer síntoma y un 19% espera más de 5 años a recibir el diagnóstico definitivo. Entre los primeros síntomas se dan alteraciones urinarias, estreñimiento, problemas de memoria, pérdida de olfato, trastornos de sueño, disfunción sexual o la citada depresión.

De hecho, la depresión es la primera manifestación del párkinson en el 40% de los casos y, de acuerdo con un artículo publicado en la revista Neurology, las personas con depresión son 3 veces más propensas a desarrollar la enfermedad de Parkinson. Según la Asociación Parkinson Madrid, además, el 80% de las personas diagnosticadas de párkinson llegará a padecer depresión.

“Aunque actualmente no existe ninguna cura para la enfermedad de Parkinson -añade el neurocirujano-, algunos medicamentos o cirugía pueden mejorar sustancialmente los síntomas motores y la calidad de vida diaria de los pacientes”.

Tal y como recuerda el comunicado, hasta ahora el tratamiento con fármacos era la única terapia para tratar los síntomas motores, sobre todo en pacientes mayores de 70 años, que no suelen ser candidatos a cirugías abiertas por los riesgos que conllevan. ResoFus ofrece una alternativa para estos pacientes.

Esta técnica, que combina imágenes de resonancia magnética con ultrasonidos, consigue reducir el temblor en un 80% de los casos, sin necesidad de abrir el cráneo. Los ultrasonidos focalizados, además, reducen el riesgo de infección posoperatoria, la lesión de áreas no deseadas o la formación de tromboembolismos.