La disfunción vascular en todas las etapas de la menopausia se relaciona con una mayor frecuencia y gravedad de los síntomas del climaterio, así como con una menor calidad de vida, pero no con mayores tasas de depresión, según un estudio liderado por Kerry Hildreth, profesora asistente de medicina geriátrica de la Facultad de Medicina de la Universidad de Colorado.

Para llegar a esta conclusión, Hildreth y su equipo reclutaron a 138 mujeres de entre 19 y 70 años y las clasificaron como premenopáusicas (41 mujeres de 34 años de media) perimenopáusicas precoces (25 mujeres de unos 49 años) o tardías (26 mujeres de unos 50 años) y posmenopáusicas precoces (22 mujeres con 55 años de media) o tardías (24 mujeres con 61 años de media).

Según recoge la revista Menopause, los síntomas de la menopausia, la depresión y la calidad de vida empeoraron en todas las etapas, particularmente entre las mujeres perimenopáusicas tardías. La frecuencia de los síntomas vasosomáticos, así como la frecuencia y gravedad de los síntomas somáticos generales se correlacionaron inversamente la rigidez arterial.

Algunos síntomas como sofocos, dificultad para dormir y aumento de peso se asociaron con la disminución de la función vascular. “La mejor comprensión de estos aspectos es importante para diseñar intervenciones terapéuticas efectivas y un estilo de vida que promueva la salud cardiovascular en las mujeres”, concluye.