La motivación es clave para reforzar las sensaciones positivas derivadas de la actividad física y conseguir que los mayores realicen ejercicio. Así se deduce de un estudio realizado por investigadores de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) en colaboración con la Universidad de Alicante y la Universidad Católica San Antonio de Murcia. Se ha publicado en la revista Scientific Reports.

Según ha informado la URJC, el estudio analiza el efecto de un programa de entrenamiento de la fuerza en el que se incluyeron una decena de estrategias de motivación sobre la composición corporal y la motivación autodeterminada; dichas estrategias buscan reforzar las sensaciones más positivas hacia la práctica regular de ejercicio físico.

De acuerdo con Alexander Gil Arias, investigador del Centro de Estudios del Deporte de la URJC, las estrategias de motivación incluidas “ayudan a los participantes a conseguir una mayor satisfacción de las necesidades psicológicas básicas de autonomía, competencia y relaciones sociales”. El objetivo final es “alcanzar beneficios a nivel integral y mejorar la calidad de vida”.

Entrenamiento específico

El programa incluía ejercicios de fuerza en los grupos musculares de pecho, espalda, tríceps, bíceps, hombros y piernas. Se realizaron 3 sesiones a la semana durante 3 meses. Se comenzó con intensidad moderada; a medida que los participantes podían realizar un mayor número de repeticiones de las prescritas inicialmente, se fue incrementando de manera progresiva.

“Los participantes que pertenecían al grupo experimental, respecto a los sujetos del grupo control, mostraron una mayor autonomía, competencia y relaciones sociales y, consecuentemente, una mayor motivación intrínseca hacia la práctica de ejercicio físico”, apunta Gil Arias, cuyo equipo observó asimismo una disminución en el porcentaje de masa grasa, el peso corporal y el índice de masa corporal en el primer grupo.

También se recoge un aumento de la masa magra en el artículo, donde se destaca el papel de los educadores físico-deportivos en el uso de diferentes estrategias de motivación durante los entrenamientos con personas mayores. Su labor, dicen, puede ayudarles a adherirse, dentro de sus hábitos diarios, a la práctica regula de ejercicio físico y conseguir mejoras a nivel físico, psicológico y social.

“Son necesarios más proyectos de investigación de carácter multidimensional donde no solamente se investiguen variables biológicas, sino también variables psicosociales para conocer cuáles son los motivos que mueven a las personas a mantenerse regularmente en un programa de ejercicio físico”, añade el investigador de la URJC, que junto a sus compañeros apuesta por fomentar estos programas para que los mayores mejoren su salud desde un punto de vista integral, acorde con los principios de la OMS.