En una nota de prensa, la vicesecretaria general de la SEGG ha destacado que la desnutrición en el paciente crónico anciano puede conllevar efectos secundarios en los tratamientos establecidos, incluyendo la cirugía, quimioterapia y radioterapia.

Tal y como asegura la SEGG, la incidencia de la desnutrición en los hospitales es del 40%. Además de suponer mayores complicaciones también se asocia a una mayor morbilidad, mortalidad, ingresos hospitalarios y duración de la estancia.

Desde la sociedad científica insisten en que la desnutrición es esencial en el diagnóstico y tratamiento no farmacológico del paciente crónico anciano. Los datos del estudio PREDYCES señalan que la prevalencia de la desnutrición en ancianos hospitalizados a partir de 70 años es del 37%.

Por este motivo, la SEGG recuerda que es prioritario mantener una buena nutrición, basada en los patrones de la dieta mediterránea, dietas antioxidantes y antiinflamatorias, para garantizar la capacidad funcional del paciente crónico anciano. Estas dietas están especialmente indicadas en aquellos pacientes con enfermedades cardiovasculares, endocrinometabólicas, en la esfera mental y en el cáncer.