Estudios anteriores, realizados entre adultos mayores, habían relacionado la exposición a malas condiciones socioeconómicas en la infancia y la edad adulta con déficits cognitivos. Sin embargo, se disponía de poca información sobre si la adversidad económica influye en la salud cognitiva en etapas más tempranas.

Para llegar a estas conclusiones, los investigadores de la Universidad de Miami, evaluaron los efectos de la pobreza de manera sostenida, así como la dificultad financiera percibida sobre la función cognitiva en la mediana edad, empleando los datos de ingresos de 3.400 adultos que participaron en el estudio Coronary Artery Risk Development in Young Adults. Los datos de los ingresos correspondían al periodo de 1985 a 2010.

Los investigadores detectaron que, en 2010, cuando los participantes tenían 50 años, existía una fuerte asociación entre una mayor exposición a dificultades económicas y peor función cognitiva. La conclusión que alcanzaron fue que la dificultad económica y la pobreza inciden en el envejecimiento cognitivo.

Según los responsables del estudio, suponen un importante contribuyente al envejecimiento prematuro entre las poblaciones en desventaja económica. Por este motivo, consideran necesario controlar cómo las tendencias en los ingresos y otros parámetros sociales influyen en los resultados de la salud.