Unas peores condiciones de vivienda pueden aumentar los casos de fragilidad entre las personas mayores, asegura la universidad madrileña. Los ancianos que viven en pisos sin ascensor tienen más frecuencia de fragilidad, mientras que los que viven en casas sin calefacción tienen índices más bajos de equilibrio, velocidad y resistencia, asegura la UAM.

Los resultados de este estudio, publicado en Journal of Epidemiology and Community Health, se basaron en los datos individuales de 2.012 ancianos no institucionalizados procedentes de la cohorte española Seniors-ENRICA (Estudio de Nutrición y Riesgo Cardiovascular en España). Para realizar la investigación, se recogió la información en el domicilio de los pacientes, donde evaluaron las condiciones de sus viviendas.

Unas peores condiciones pueden provocar más fragilidad

Los autores del estudio también realizaron pruebas físicas a los participantes con el objetivo de conocer aspectos como problemas de equilibrio, lentitud en la marcha o baja fuerza muscular. Con estos datos diseñaron una serie de indicadores de limitación funcional como la presencia de problemas de movilidad o agilidad, pérdida de fuerza, lentitud o pérdida no intencional de peso.

Para comprobar cada uno de estos indicadores los investigadores realizaron el test SPPB, que permite determinar la funcionalidad de los miembros inferiores mediante la realización de varias pruebas que miden el equilibrio, la velocidad de la marcha y la resistencia del anciano. El estudio concluye que los resultados no se explican por el nivel educativo o la ocupación previa de los participantes y sugiere que una mejora de las condiciones de la vivienda ayudaría a mantener la buena función física de los ancianos.