Las consultas geriátricas son poco frecuentes después de una cirugía de cáncer de riñón. Así lo constata un estudio de investigadores de la Universidad de Calorina del Norte, la Universidad de California en Los Ángeles y el Weill Cornell School of Medicine de Nueva York (Estados Unidos). Los resultados se publican en Journal of the American Geriatrics Society.

El trabajo tenía como objetivo determinar en qué medida los pacientes mayores que se someten a cirugía de cáncer renal reciben consultas geriátricas y otros servicios sanitarios. Se realizó un estudio observacional en el que se incluyeron adultos de 65 años o más tratados quirúrgicamente entre 2000 y 2009.

Se tuvieron en cuenta los recibos de consultas geriátricas, el comanejo médico durante la hospitalización quirúrgica, la terapia física u ocupacional para pacientes ingresados y posagudos. Se usaron modelos multivariables para identificar las características de los participantes y del hospital, examinar las tendencias a largo plazo y caracterizar la variación a nivel hospitalario.

De acuerdo con el estudio, las consultas geriátricas se dieron raramente en el periodo perioperatorio, mientras que el comanejo y la terapia física u ocupacional tanto para pacientes ingresados como para posagudos fueron más frecuentes. La edad y la carga de comorbilidad fueron determinantes para el uso de los servicios.

En los últimos años analizados, el uso de las consultas geriátricas aumentó de forma modesta, mientras que el resto de servicios aumentaron sustancialmente. Partiendo de todos estos datos, los investigadores aseguran que los esfuerzos para reorganizar los cuidados del cáncer y la cirugía deberían explorar el potencial de estos servicios para cubrir las necesidades de una población envejecida.