Para realizar este trabajo sobre lesiones en yoga, se analizaron los datos registrados entre 2001 y 2014 en el National Electronic Injury Surveillance System (NEISS), una base de datos que reúne información de un centenar de hospitales estadounidenses.

En total, los servicios de Urgencias de los hospitales estadounidenses vieron 29.590 lesiones relacionadas con yoga en ese periodo. El 46% de ellas afectaban al tronco. El diagnóstico más común fue el esguince (45%).

En general, la tasa de lesiones por yoga aumentó de 2001 a 2014, especialmente en los mayores de 65 años, que registraron la cifra más alta con 58 lesiones por cada 100.000 practicantes, frente a los 17 por cada 100.000 de los pacientes de entre 45 y 64 años.

A partir de estos resultados, los investigadores concluyen que a pesar de los múltiples beneficios para la salud que tiene el yoga, es necesario consultar con un médico antes de realizar esta actividad y practicar solo bajo supervisión de instructores certificados.

“Mi consejo es que la gente comience poco a poco, no se presione demasiado, y encuentre un buen instructor que enfatice una forma y una técnica adecuadas”, ha señalado a Intramed Joshua Harris, especialista en problemas de cadera de adultos jóvenes del Hospital Houston Methodist.