El equipo, dirigido por Joshua Chodosh y Jan Blustein, revisó 67 estudios de investigación sobre comunicación en la consulta, cuyos protagonistas eran pacientes mayores de 60 años. De todos los textos revisados, los autores comprobaron que solo el 23,9% mencionaba o tenía en cuenta la pérdida de audición de sus sujetos de estudio. Así mismo, señalaron que, en 4 de los 67 trabajos, estos pacientes otorrinolaringológicos fueron excluidos de la muestra.

Tal como señalan los investigadores, solo 3 estudios trataron directamente la relación entre la pérdida auditiva y la calidad de la atención y, de estos, solo uno sugirió ofrecer algún tipo de asistencia a la audición para tratar de mejorar la comunicación con el médico. “Durante mucho tiempo, la comunidad científica ha descuidado el factor de la pérdida auditiva”, advierte Chodosh.

“Como geriatra, encuentro muchos pacientes que tienen dificultades para oír lo que les digo”, ejemplifica el especialista, “no estoy seguro de que estén recibiendo realmente la información que necesitan”. Por eso, la coautora Barbara Weinstein sugiere adoptar estrategias que consigan hacer más productivo el encuentro clínico y reducir los niveles de esfuerzo por ambas partes.

Frank Lin, del Johns Hopkins School of Medicine, y Heather Whitson, de la Duke University School of Medicine -ambos autores de un editorial acompañante- consideran que “es de sentido común implementar estrategias de comunicación”, muchas de ellas de bajo coste, como reducir al mínimo el ruido ambiental en consulta, hablar cara a cara o apoyarse en materiales visuales con una fuente de letra grande. “Son aspectos tan simples y beneficiosos que podrían implantarse a nivel mundial”, concluyen.