“La esperanza de vida de los españoles se ha duplicado en apenas cuatro generaciones y, por tanto, un mayor número de pacientes están en el rango de la cuarta edad”, resumen los organizadores del evento en una nota de prensa. En estos años, el riesgo quirúrgico asociado a las patologías de la columna aumenta y la recuperación funcional, psicológica y social de los pacientes es más compleja.

Además, los pacientes ancianos “son cada vez más activos, por lo que hay que revisar los tratamientos relacionados con las lesiones de la columna vertebral”, añade el jefe de la unidad y coordinador del simposio, Miguel Sanfeliu. Así mismo, es necesario tener en cuenta que, durante la cuarta edad, los pacientes consumen mucha más medicación.

Sobre estos y otros temas se han articulado las 6 mesas redondas del simposio, en las que han intervenido traumatólogos, neurocirujanos, médicos de familia, anestesistas y rehabilitadores, pero también farmacéuticos y psicólogos. Como novedad este año, se han sumado al debate representantes de Reumatología, ya que “la calidad ósea del anciano es inferior debido a la osteoporosis” justifica Sanfeliu.

La esclerosis, las fracturas, las deformidades y las patologías lumbares y cervicales han sido otros temas centrales de la reunión por su alta prevalencia entre la población geriátrica. Los avances en la cirugía de columna también han interesado a los asistentes, ya que la innovación en este campo ha permitido realizar intervenciones menos invasivas y menos arriesgadas.

En este sentido, la unidad dedicada al raquis en el HGV atiende a unos 2.000 pacientes cada año, de los que, aproximadamente, 450 requieren cirugía. “Los procedimientos más frecuentes han sido las patologías degenerativas de raquis lumbar y raquis cervical”, señala Sanfeliu, “y de todas estas intervenciones, el 45% se ha realizado a personas mayores de 65 años”.

En esta unidad, cuyo recorrido comenzó en 2012, “la coordinación entre profesionales ha mejorado notablemente la satisfacción del paciente, que se siente mejor atendido porque no va dando vueltas de un especialista a otro y se le evitan consultas o pruebas repetitivas”, ejemplifica el coordinador. De esta forma, insiste, “se consigue un servicio de asistencia sanitaria integrado, de calidad, personalizado y ágil”.