Con el objetivo de conocer el estado de estos pacientes, los laboratorios Bristol-Myers Squibb y Pfizer han realizado un estudio, en colaboración con la Fundación Matia y el Instituto Matia, titulado Grado de control de la anticoagulación en pacientes geriátricos institucionalizados con fibrilación auricular no valvular (FANV) permanente, que han expuesto recientemente en un encuentro de trabajo en San Sebastián.

Entre las principales conclusiones del estudio, se ha destacado la alta prevalencia de la FANV, un 21%, en la población geriátrica institucionalizada (que reside en centros geriátricos), de los que 50% están anticoagulados principalmente con antivitamina K. Del 50% de pacientes no anticoagulados, el 35% estaba antiagregado, y el 15% restante, sin tratamiento preventivo de eventos cardioembólicos.

También se detectó la relevancia de la comorbilidad, factores de riesgo cardiovasculares y trastornos clínicos asociados que afectan a un 40% de la muestra; con un 29% de tasa de mortalidad en aquellos pacientes sin tratamiento antitrombótico. Por este motivo, los promotores del estudio resaltan la importancia de desarrollar protocolos que controlen a los pacientes geriátricos con FA que están siendo anticoagulados.

Así, Javier Álaba, promotor del estudio destacó que “es necesario adecuar el tratamiento a la valoración geriátrica integral, con el objetivo de marcar adecuadamente los objetivos asistenciales. Para ello, deben controlarse periódicamente la frecuencia cardiaca, la función renal y el peso como parte fundamental para ofrecer tratamientos adecuados y adaptados a las necesidades concretas de cada uno de los pacientes”.