Los resultados de la investigación sobre las claves del envejecimiento saludable muestran que las personas con longevidad extrema (mayores de 100 años) no solo viven más, sino que experimentan un envejecimiento más saludable debido a que la aparición de enfermedades asociadas a la fragilidad y la discapacidad por la edad se manifiestan más tarde.

La información que aporta este estudio en relación al proceso por el que los centenarios regulan la expresión génica podrían utilizarse para diseñar herramientas e intervenciones que mejoren la calidad de vida de las personas octogenarias tomando como ejemplo la síntesis de microRNAs de los centenarios.

Análisis del microARN, punto de partida

El equipo de investigadores del Incliva comparó la síntesis de diferentes microRNA (concretamente RNA POL II, Drosha, Exportin 5 y Dicer) de personas centenarias y personas octogenarias a través de un análisis que permite estudiar la transcripción de los genes de forma masiva. Tras esto, validaron la expresión de estos genes mediante la reacción en cadena de la polimerasa, señala la nota de prensa.

Los resultados mostraron que la síntesis del microRNA en las personas centenarias es más similar a la de las personas jóvenes que a la de las personas de 80 años. Las personas centenarias no solo viven más años, sino que están durante más años libres de enfermedad, asegura el Incliva. El centro de investigación valenciano asegura que una de las claves del envejecimiento saludable son los genes. Según Consuelo Borrás, una de las investigadoras del proyecto, la longevidad extrema tiene un importante componente genético. “Las personas centenarias lo son porque están predispuestas genéticamente a ello independientemente de los factores ambientales o de otro tipo que los acompañen a lo largo de su vida”, aseguran.

Las próximas fases de la investigación se centrarán en demostrar si este componente genético se perpetúa en las generaciones siguientes. “Si los descendientes de centenarios a los 75 u 80 años tienen un perfil genético similar a estos, a pesar de ser más jóvenes, podremos establecer una huella genética alrededor de la longevidad. Se cree que hay familias de centenarios, por lo que hay indicios de heredabilidad de ese perfil”, concluyen los investigadores.