El objetivo de los investigadores es analizar el papel de las mitocondrias en el proceso de envejecimiento, asegura EurekAlert. Durante el estudio, los autores evaluaron también las propiedades de un antioxidante artificial, el SkQ1, como método para frenar o ralentizar el envejecimiento.

El estudio se ha llevado a cabo en un grupo de ratones, modificados genéticamente. La mutación introducida en el genoma de estos ratones dio lugar a que la mutagénesis de la mitocondria se acelerase, y con ello se aceleró también el envejecimiento. La mutación provocó el desarrollo de enfermedades relacionadas con la edad y los ratones no vivieron más de un año.

Uno de los grupos de ratones fue tratado con una dosis de 12 µg del antioxidante SkQ1. Según la hipótesis de los investigadores, este antioxidante debía proteger a las células los animales de los subproductos tóxicos de las mitocondrias. El grupo de control recibió agua pura. Las diferencias entre los 2 grupos se hicieron evidentes a partir de la edad de 200-250 días. Los animales en el grupo de control envejecieron rápidamente tal y como esperaban los autores del estudio.

Los ratones que no recibieron el antioxidante mostraron síntomas propios del envejecimiento como alopecia, pérdida de masa muscular, osteoporosis y disminución de la temperatura corporal. Sin embargo, el desarrollo de estos síntomas fue más lento en el grupo de ratones que habían sido tratados con el antioxidante SkQ1.