1. Se cuestionan, a diario, cómo será su vejez (12%).
  2. La edad no les impedirá disfrutar una vida plena (64%).
  3. Esperan mantenerse activos durante la tercera edad (8 de cada 10).
  4. Invertirían su jubilación en viajes y ocio (80%).
  5. Señalan la salud como condición básica para una ancianidad feliz (85%).
  6. Aseguran que la salud es su principal inquietud (6 de cada 10).
  7. Consedieran que la forma física es el factor más decisivo (69%).
  8. Prefieren una buena posición económica (68%).
  9. Les preocupa más la cercanía a seres queridos (66%).
  10. Reflexionan sobre el coste de esta etapa vital (más del 50%).
  11. Piensan cómo financiarse en caso de enfermedad (47%).
  12. Consideran que su cuidado en la ancianidad recaerá en la familia (60%).
  13. Piensan que la tercera edad es valorada adecuadamente por el resto de la sociedad (33%).

“La toma de conciencia del envejecimiento es progresiva y requiere una adaptación paulatina”, explica el doctor David Curto en una nota de prensa. “Lo más deseable es pensar en la vejez con una perspectiva temporal; es decir, adoptar un estilo de vida saludable desde una edad temprana”, aconseja el jefe de Gestión Asistencial de Sanitas Mayores, “a pesar de los achaques propios de la edad, tener un estado físico razonable es fuente de calidad de vida y bienestar”.

En este sentido, señala, el ocio es fundamental para promover el envejecimiento activo y saludable, mientras el desarrollo patológico o el consumo de ciertos fármacos hace que el paciente tienda al sedentarismo o el aislamiento social. En general, “la gente tiene preocupaciones realistas acerca de las necesidades y los potenciales retos de salud que plantea la vejez”, concluye Curto.