Una investigación del Instituto de Biofísica Celular de la Academia de Ciencias de Rusia ha analizado el papel de las células madre hematopoyéticas para prolongar la vida. El estudio está liderado por Alexey Karnakaukhov, quien ha decidido realizar investigaciones en su propio cuerpo con el objetivo de prolongar su vida, tras realizar distintas investigaciones en ratones que resultaron ser un éxito.

Según Karnakaukhov, el envejecimiento se produce por una acumulación de daños en el ADN de cada una de las células del cuerpo con el paso de los años. Aunque existen muchas teorías sobre el mecanismo por el que se envejece, Karnakaukhov considera que si desapareciesen estos fallos genéticos sería posible retrasar su aparición.

El científico ruso decidió experimentar con trasplantes de médula debido a que esta es una de las principales fuentes naturales de células madre del cuerpo. El equipo de investigadores extrajo células en etapas tempranas de los ratones, las congeló en bancos de criopreservación y las trasplantó años después. El científico observó que la esperanza de vida de los ratones aumentaba un 34%, lo que en personas se corresponde a unos 25 años de vida extra.

 

Las investigaciones también se han centrado en los aspectos que pueden frenar el proceso de envejecimiento y en los indicadores de longevidad. Recientemente un estudio del King College de Londres ha puesto de manifiesto que el acné puede ser un indicador de un envejecimiento más lento.

Los investigadores del King College explican que la causa principal de esta relación se debe a que las personas que tienen unos niveles de acné muy elevados presentan unos telómeros más largos, lo que implica un envejecimiento más tardío. Estos telómeros, nucleótidos protectores, están situados en los extremos de los cromosomas de cada persona.

Gozar de una buena microcirculación también es un indicador de longevidad, según se desprende de una investigación publicada por la Universidad de La Sapienza de Roma. Los autores del estudio observaron que los bajos niveles en sangre de la adrenomedulina (bio-ADM) (péptido vasodilatador) son indicativos de una buena microcirculación, presente en aquellas personas con más esperanza de vida.

El hecho de vivir más años puede estar condicionado por las conexiones sociales. Así lo considera un grupo de investigadores de la Universidad de Washington. La conexión social que tienen los hermanos gemelos podría ser la razón por la que viven más que otras personas, afirman. La investigación ha querido demostrar que las interacciones sociales son una forma importante de promover la longevidad y la salud, razón por la que consideran necesario invertir en vínculos sociales pese a no tener un hermano gemelo.

 

Además de prolongar la esperanza de vida, el objetivo de la investigación en este campo es alcanzar una calidad de vida lo más alta posible. De ahí que se investigue para conocer mejor las patologías más comunes entre las personas mayores y se busquen nuevas soluciones. Entre las patologías más frecuentes entre los ancianos se encuentran los trastornos mentales.

Uno de cada 3 europeos mayores de 65 años sufre trastornos mentales, según un estudio de la Universidad Complutense de Madrid. Según el estudio los trastornos mentales sufridos con más frecuencia en el último año fueron los de ansiedad (17%) y los depresivos (14%), relacionados a adicciones a sustancias. Los autores han alertado de que estos resultados son preocupantes, teniendo en cuenta el panorama de los servicios de salud mental actuales.

En comparación con estudios anteriores, el estudio de esta universidad madrileña ha encontrado tasas de prevalencia sustancialmente más altas para la mayoría de los trastornos mentales. Estos resultados ponen de relieve la necesidad de mejorar las evaluaciones de diagnóstico adaptadas a la capacidad cognitiva de las personas mayores.

La fractura de cadera es otro de los episodios más frecuentes entre este colectivo. Tal y como señala un estudio del Journal of General Internal Medicine, uno de cada 2 ancianos que se fractura la cadera no vuelve a recuperar el estado físico anterior a la fractura. La investigación, dirigida por la Universidad de California (Estados Unidos), subraya que las oportunidades de recuperarse serán aún más reducidas si se trata de ancianos con demencia u otras dolencias.

Pese a que se han incrementado los esfuerzos en la rehabilitación de los pacientes ancianos que sufren de fractura de cadera para que puedan gozar de un estado físico similar al que tenían antes de sufrir esta situación, los investigadores aseguran que la mayoría de ellos se vuelve frágil y dependiente.

Caídas y fracturas, problemas más comunes del envejecimiento

La prevención de las caídas es otro de los retos del geriatra. Un equipo de investigadores de la Universidad de Missouri ha diseñado una base de datos con la información sobre los movimientos y costumbres de los pacientes geriátricos. El objetivo fue identificar los parámetros determinantes en la predicción de la caída y hallaron que velocidad de la marcha es uno de ellos.

“Los resultados preliminares indican que un cambio acumulativo de la velocidad está asociado con la probabilidad de una caída (p <0,0001). La posibilidad de que un residente se caiga pasadas 3 semanas, con un cambio acumulativo de 2,54 cm/s, es de 4,22 veces más que la de un residente que no haya realizado ningún cambio en la marcha en esas mismas 3 semanas”, explica Lorraine J. Phillips, autora principal del estudio.

Para hacer frente a los problemas asociados al envejecimiento, los investigadores han identificado herramientas y modos de vida que pueden contribuir a mejorar la vida de los mayores. En este sentido, la tecnología puede convertirse en una gran aliada. Esta es la conclusión a la que ha llegado el director del Centro de Estatal de Autonomía Personal y Ayudas Técnicas (Ceapat), Miguel Ángel Valero, que considera que la tecnología puede contribuir de manera significativa a afrontar los procesos de envejecimiento en relación a la prevención, el mantenimiento de las capacidades, la accesibilidad y la adaptación del entorno a las necesidades de cada persona.

El ejercicio físico también puede ser un factor importante en la mejora de la calidad de vida de los ancianos. La práctica regular de deporte reduce la mortalidad cardiovascular en los mayores. Un estudio de la Universidad de Oulu (Finlandia) destaca que la práctica moderada de ejercicio reduce un 50% la mortalidad cardiovascular en mayores.

Esta investigación pone de manifiesto que las personas mayores físicamente activas tienen un menor riesgo de enfermedad coronaria, accidente cerebrovascular y muerte por enfermedades cardiovasculares.