El objetivo de los investigadores era conocer estos factores para utilizarlos en la toma de decisiones compartidas con los ancianos o sus cuidadores. Para realizar la investigación, se llevó a cabo un ensayo controlado y aleatorizado entre 612 adultos mayores que acudieron a los servicios de urgencias a causa de una caída.

Durante el estudio se evaluó el tiempo hasta el primer autoinforme de caída y el que transcurrió hasta el segundo informe. Asimismo, se valoraron las caídas que requirieron una consulta al médico de Atención Primaria o de urgencias. Los hazards ratio para el tiempo hasta la caída se calcularon a partir del modelo de regresión de Cox.

Del total de participantes, 91 (34%) del grupo de intervención experimentaron una caída durante los 12 meses de seguimiento, frente a 115 (37%) del grupo de control. El 35% de todas las intervenciones intentadas no tuvieron éxito, debido a que se volvió a prescribir el fármaco eliminado o porque se añadieron medicamentos para nuevos diagnósticos.

Tal y como concluye el estudio, esta intervención no tuvo un efecto significativo en el tiempo hasta la primera caída, ni en el tiempo hasta la segunda caída. Tampoco incidió en la necesidad de tener que consultar al médico de Atención Primaria o de urgencias. En la población de estudio, formada por pacientes multimórbidos complejos que visitan las urgencias por una caída, la retirada de los fármacos que favorecen la caída no fue eficaz para reducir estos episodios.