Su diseño se ha realizado sobre un andador corriente para la tercera edad al que se la ha conectado un ordenador y una batería de bicicleta que permite que el andador se conecte a internet y se controle la información que registran los sensores colocados en los manillares y las ruedas. En caso de que hubiera alguna emergencia, el andador podría enviar una alerta a los servicios de socorro.

Los sensores colocados en los manillares del andador permiten medir la fuerza que hace el anciano al caminar y saber si está en contacto con el andador. Asimismo, analizan el tipo de marcha del anciano y saben si es su modo de caminar normal o no. Si el anciano camina muy mal, el andador manda una señal para alertar al servicio de emergencias médicas.

Los registros realizados a través de los sensores permiten contar con un perfil diario de lo que hace la persona, saber cómo es la actividad física que realiza, la frecuencia y la fuerza que ejerce en cada movimiento. De esta forma, señalan los investigadores, se puede programar de forma más personalizada el tipo de ayuda que necesita.

Pese a que el prototipo comenzó su desarrollo en 2004 aún no se ha comercializado por falta de financiación. Ulises Cortés, catedrático de Inteligencia Artificial y responsable del proyecto, ha explicado que en estos momentos trabaja para incorporar más funciones al andador, entre las que ha destacado la interconexión con otros dispositivos.