El dispositivo consta de una cámara web y un ordenador personal embebido que se coloca en techos y paredes. El coste del dispositivo es de menos de 90 euros y “su funcionamiento se basa en algoritmos de visión artificial que identifica cuando una persona se está moviendo, está sentada o si ha sufrido una caída”, han explicado sus responsables, Alberto Brunete y Miguel Hernando.

Las ventajas de este dispositivo frente a otros existentes en el mercado, es que “la mayoría de los prototipos de este estilo están basados en dispositivos que llevan acelerómetros-wearables. Sin embargo, el diseñado por la UPM no necesita ninguna intervención humana. No es necesario llevarlo puesto ni interaccionar con él”, señalan. Según los responsables del proyecto, esto puede ser muy útil para personas con alzheimer o deterioro cognitivo.

El dispositivo agiliza, además, la respuesta. “Reduce el miedo de las personas mayores a sufrir una nueva caída y no recibir auxilio, por lo que también aporta beneficios psicológicos al mejorar la seguridad del paciente”, señala la universidad. El proyecto aún se encuentra en desarrollo, pero los resultados son esperanzadores ya que es capaz de detectar el 100% de las caídas.

Las caídas son la principal causa de lesiones y fallecimiento en los ancianos. Un tercio de las personas mayores de 75 años sufre, al menos, una caída al año. Detectar estos accidentes en este sector de la población, especialmente cuando los mayores viven solos es una preocupación social.