La investigación, publicada en la revista Clínica e Investigación en Ginecología y Obstetricia, analizó a 14 fetos infectados y afectados por parvovirus humano B19. La infección por este virus suele presentar brotes epidémicos cada 4 o 6 años, lo que provoca un mayor número de casos de anemia fetal en los que es necesario realizar tratamiento, tal y como señalan los expertos.

El hallazgo ecográfico más frecuente fue la cardiomegalia (78,6%). En total, fallecieron un 40% de los fetos. 7 fetos recibieron una transfusión intrauterina de los que un 42,85% falleció tras el procedimiento. Todos ellos presentaron una pancitopenia grave arregenerativa, según comprobaron los investigadores.

Los autores explican que, aunque el parvovirus humano B19 es una patología de buen pronóstico, los resultados dependen, sobre todo, del estado hemodinámico del feto, del grado de afectación hematológica y de los riesgos de las técnicas invasivas utilizadas. Otros estudios señalan que la primera infección suele producirse, en el 70% de los casos, entre los 5 y los 15 años, el 10% en menores de 5, y el 20% restante en adultos. La prevalencia de anticuerpos supera el 90% en los ancianos.

Las conclusiones del estudio sugieren que existen parámetros de anemia fetal, como la presencia de regurgitación de la válvula tricúspide, que podrían mejorar la predicción del grado de afectación fetal y, por ello, deberían tenerse en cuenta para valorar la realización de técnicas invasivas para estimación directa del grado de anemia fetal, según subrayan los autores de la investigación.