Según un artículo de la revista Microgravity, se están analizando todos los métodos existentes hasta ahora para que el sangrado menstrual no sea un impedimento en la vida de las astronautas durante las misiones espaciales. Además, reclaman que se investiguen las consecuencias de los tratamientos hormonales de la densidad ósea.

El método de elección son los anticonceptivos orales combinados. El problema radica en que, en misiones espaciales muy largas, las astronautas deberían llevar más de 1.000 pastillas y el blíster debería adaptarse a los cambios de presión y a las variaciones de temperatura del espacio.

Pese a que se ha demostrado que el DIU y los parches intradérmicos (acción prolongada) son seguros porque no cambian de posición en el lanzamiento ni aterrizaje, no son la primera elección entre las cosmonautas. Los autores consideran que sería la mejor opción, ya que pueden implantarse justo antes del viaje y no hay necesidad de almacenaje y conservación.

Como el deterioro de la densidad mineral ósea (DMO) es mucho mayor en el espacio, es un factor a tener en cuenta a la hora de seleccionar el método anticonceptivo. Se ha comprobado que la DMO se reducía con acetato de medroxiprogesterona de depósito, por lo que no se recomienda en las astronautas ya que es irreversible.