Caries en dientes de leche

La caries en dientes de leche se ha convertido en la enfermedad infecciosa crónica más frecuente de la infancia. Para evitarla, hay que cuidar la boca desde el primer día. De hecho, según la odontopediatra del Hospital de Nens en Barcelona, Elvira Ferrés, el cuidado dental del niño comienza en el primer trimestre del embarazo de la madre. Durante este periodo de gestación se forman los gérmenes dentarios de los 20 dientes de leche.

Además, en el segundo trimestre lo hacen las células diferenciadas de las 32 piezas definitivas. A su juicio, “lo que coma la madre afectará al futuro desarrollo dental del niño”. Asimismo, asegura que los primeros meses del bebé condicionan la dentadura del adulto. Por esta razón, Elvira Ferrés reconoce que dar el pecho favorece el posicionamiento de las arcadas dentarias y, con ello, la buena mordida entre los dientes superiores e inferiores.

Caries y biberón

Lo ideal es limpiar la boca del bebé después de cada toma para retirar los restos de leche y evitar su fermentación. Los especialistas recomiendan como mínimo hacerlo una vez al día, mejor por la noche, con un dedal de silicona o con una gasa. Para ello, hay que recorrer con movimientos suaves y circulares la superficie de las encías, sus caras laterales, el interior de las mejillas, el paladar y la lengua.

De hecho, se recomienda limpiar las encías o los dientes de leche tras el último biberón, para evitar las caries en dientes de leche. Si un niño toma biberón, usa chupete o se chupa el dedo, su lengua no suele alcanzar la posición correcta en el paladar, lo que le predispone a la maloclusión.

Dientes de leche

Los primeros dientes de leche aparecen a los 8 meses y el proceso concluye sobre los 3 años, edad en la que la mayoría de niños tienen un juego completo de 20 dientes primarios. No obstante, también son frecuentes los casos de niños mayores del año que no tienen ni un diente, pero su se prolonga el retraso se recomienda consultar al odontopediatra.

Los especialistas recuerdan que los dientes de leche son tan importantes como los definitivos porque ayudan a masticar, a hablar y a sonreír. Además, guardan espacio en las mandíbulas para cuando salgan los dientes permanentes, que ya están debajo dentro del hueso maxilar y mandibular. Elvira Ferrés recuerda que “es un error creer que, como se van a caer, no debemos tratarlos o cuidarlos. Son muy importantes, aunque solo duren unos años”.

Hora del odontólogo

Con el primer diente, aunque el bebé tenga solo 6 meses, se aconseja realizar el primer chequeo de la boca. La doctora Ferrés explica que en esta visita se realiza “una exploración clínica del niño.  Sirve para que los padres reciban información adecuada sobre cómo conseguir una buena salud oral, resuelvan dudas sobre la higiene y cepillado dental, descubran los hábitos que podrían ser perjudiciales para el correcto desarrollo de la cavidad oral, y para que el odontopediatra revise el crecimiento del maxilar y de la mandíbula, la correcta erupción de los dientes y descarte la presencia de patologías como la caries».

Finalmente, aboga por que, en caso de traumatismo dental, se debe consultar siempre con el odontopediatra. Si se le rompe un diente de leche, el odontopediatra realizará un plan de tratamiento, a veces solo pulirá el ángulo y otras veces reconstruirá el diente.