El artículo recoge el caso de una mujer de 36 años a la que se le practicó una cesárea por fracaso de inducción en la semana 37 de su primer embarazo. Al realizar la laparotomía, se observaron múltiples nódulos firmes y blanquecinos de entre 0,2 y 0,5 cm diseminados por toda la cavidad abdominal.

Ante la sospecha de que se tratara de carcinomatosis peritoneal, se realizaron biopsias de ovario, vejiga, epiplón y apéndice epiploico. A nivel microscópico, los nódulos estaban formados por una proliferación de células grandes, poligonales, con citoplasma amplio y eosinófilo, con patrón de crecimiento lobulado, en nidos y con presencia de un salpicado de células inflamatorias de tipo crónico; los núcleos eran vesiculosos.

La inmunohistoquímica resultó positiva para vimentina, CD10, receptores de progesterona y WT1; a nivel focal, fue positiva para HBME-1, D2-40, CD30 y receptores de estrógenos.

Con todos los datos, el Servicio de Anatomía Patológica del Hospital Álvaro Cunqueiro determinó que se trataba de deciduosis peritoneal difusa. Un mes después, una resonancia magnética de control mostró una gran mejoría, con un engrosamiento mínimo residual en la pared abdominal.

Tal y como explican los autores, la deciduosis peritoneal suele ser un hallazgo casual durante una cirugía, por lo que es difícil establecer su prevalencia. Si es difusa, suele revertir de forma espontánea; no obstante, los investigadores advierten de la importancia de realizar un diagnóstico diferencial con metástasis tumorales y mesotelioma deciduoide, sobre todo.