Entre el 9 y el 18% de las mujeres en edad fértil tienen síndrome de ovario poliquístico. Estas pacientes tienen mayor riesgo de desarrollar problemas endocrinos y metabólicos, como diabetes e infertilidad, o problemas psicológicos como ansiedad y depresión. Además, aquellas que lo padecen tienen al menos 2 de las 3 características siguientes:

– Ovarios poliquísticos visibles a través de ecografía.

– Niveles altos de testosterona o síntomas que indican que pueden tenerse altos, como el exceso de vello corporal.

– Menstruaciones irregulares o inexistencia de los mismos.

“A pesar de que su nombre puede resultar engañoso, el síndrome de ovario poliquístico no es una condición que afecte especialmente a los ovarios, sino que se trata de una alteración hormonal con diversos efectos sobre la salud y que, generalmente, suele heredarse”, explica Helena Teede, autora del estudio e investigadora de la Monash University de Melbourne, en Australia.

Un 50% de las 1.385 mujeres encuestadas tuvo que asistir a 3 o más profesionales médicos antes de obtener un diagnóstico. Además, un 33% de ellas tardaron más de 2 años en obtenerlo y menos de un 25% mostraron estar satisfechas con la información que recibieron acerca de los tratamientos habituales para el síndrome de ovario poliquístico en el momento del diagnóstico.

“El proceso de diagnóstico de síndrome de ovario poliquístico debe ser mejorado. Es necesario que las características metabólicas, reproductivas y psicológicas sean comprendidas y abordadas”, explica Teede, y añade que “debido a la alta prevalencia de este síndrome, es importante que los profesionales sanitarios sean más conscientes de esta condición” para que el diagnóstico sea más rápido y eficaz.