Según recoge el artículo, la paciente era una mujer de 84 años que consultó después de 4 días con dolor abdominal tipo cólico localizado en el mesogastrio e hipocondrio derecho asociado a emesis de contenido alimentario; tuvo su última menstruación con 39 años aproximadamente. Se le realizó una radiografía de abdomen simple, donde se observó una masa calcificada que inicialmente se interpretó como un teratoma, por lo que se derivó a Ginecoobstetricia y Cirugía General.

Al ingreso, se le realizó una ecografía de abdomen total que evidenció una gran masa intraabdominal calcificada, a la altura del mesogastrio, con amplia sombra acústica posterior que impidió la valoración de los órganos intraabdominales, por lo cual se le practicó una radiografía de abdomen simple que diagnosticó litopedion. Para obtener más datos, se realizó una tomografía computarizada multidetector (TCMD) abdominopélvica.

Tras valorarla, los facultativos concluyeron que el litopedion no tenía relación con el cuadro clínico de ese momento, originado en colelitiasis y pancreatitis de origen biliar.  Se realizaron una colangiopancreatografía retrógrada endoscópica (CPRE) y una colecistectomía por laparoscopia. Debido al contacto del feto calcificado con la aorta abdominal, la edad de la paciente y sus múltiples comorbilidades, no era candidata para manejo quirúrgico del embarazo abdominal. Se recuperó satisfactoriamente de la cirugía y se dio de alta.

El embarazo abdominal extrauterino en forma de litopedion es una condición rara; se ha informado de apenas 300 casos en todo el mundo, el primero de los cuales fue el de una mujer francesa de 68 años a la que se le encontró un feto a término en la cavidad abdominal en el transcurso de la autopsia. El manejo depende de las características de la paciente. En este caso, según los investigadores, la radiografía simple demostró ser más útil que la ecografía para el diagnóstico.