Según informa la universidad, un equipo dirigido por Vicente Martínez Vizcaíno analizó una docena de investigaciones realizadas entre 1990 y 2016 con 932 mujeres.

Las participantes realizaron distintas rutinas de ejercicio, la mayoría durante 3 meses. Las mujeres que hicieron ejercicio mostraron menos síntomas de depresión después de que sus hijos nacieran, de ahí que los autores consideren que el ejercicio físico reduce el riesgo de depresión posparto.

Dicho ejercicio puede ser una rutina de estiramientos y respiración, actividad aeróbica, pilates, yoga o, incluso, caminar.

La depresión posparto afecta a un 35% de las madres españolas. Los síntomas suelen aparecer a partir de la cuarta semana posterior al parto e incluyen ansiedad, inseguridad, irritabilidad, fatiga, culpa y miedo a dañar al bebé o reticencia a darle el pecho.  Si se alargan más de 2 semanas, pueden ser graves.

Los investigadores defienden la necesidad de aplicar las estrategias más efectivas para prevenir o mitigar las consecuencias de este desorden, que puede afectar también al niño, condicionando su desarrollo emocional y cognitivo, según aseguran. La práctica de ejercicio puede disminuir el riesgo de depresión posparto.