En los hombres, tal y como explica la sociedad, el tabaco influye de manera negativa en los espermatozoides. Reduce su movilidad, la calidad, la cantidad, el número de anomalías e, incluso, la capacidad de fertilizar al óvulo. También está comprobado que el consumo de tabaco reduce la potencia sexual.

Juan Ordás, especialista en Ginecología y Reproducción en la Unidad de Reproducción Asistida del Hospital Vithas Nuestra Señora de América, asegura que esta adición es uno de los problemas más comunes que afectan la fertilidad. Si se comparan las tasas entre fumadores y no fumadores, la incapacidad de concebir es mayor en el primer grupo.

Efectos en el embarazo

El tabaco también es malo para el feto durante el periodo de gestación. Si una madre fuma, el bebé puede nacer antes de tiempo, tener más riesgo de sufrir diabetes, enfermedades cardiovasculares, obesidad o muerte súbita. El doctor Ordás quiso recalcar que el tabaco modifica las primeras fases del embrión, lo que puede producir malformaciones fetales.

“La probabilidad de estas complicaciones disminuye cuanto más tiempo haya pasado la mujer sin fumar, aunque es importante reseñar que las mujeres expuestas al humo indirectamente también pueden verse afectadas”. Juan Ordás.

Este ginecólogo quiso señalar que una fumadora de 3 cigarros al día podría desintoxicarse sin problemas, pero si se supera esta cantidad, el daño es irreversible. El síndrome de abstinencia es otro aspecto dañino a considerar, por lo que a veces se recomienda no dejar de fumar por completo; así se evita la ansiedad producida por el abandono del tabaquismo.