“Con esta terapia conseguimos tratar la incontinencia urinaria de esfuerzo de grado I y II, sin necesidad de cirugía ni tratamientos farmacológicos. Los resultados obtenidos con esta técnica permiten restaurar las funciones habituales de continencia en un porcentaje muy elevado de pacientes, e incluso una recuperación completa en casos clínicos no graves, además de una importante mejoría en la calidad de vida”, declaró Ruth Aguíar, ginecóloga   del grupo.

El tratamiento láser se realiza en 2 sesiones entre 20-30 minutos, según el paciente. Tras la sesión, es necesario el seguimiento ginecológico y se recomiendan ejercicios de fisioterapia del suelo pélvico que fortalezcan los músculos para un mejor resultado. En algunas ocasiones son necesarias sesiones de mantenimiento que se deciden según cada paciente.

El láser puede usarse no solo para la incontinencia urinaria, también es eficaz para combatir patologías vaginales estéticas o funcionales derivadas de los cambios en la zona genital femenina. La mayor parte de estos cambios se dan tras el parto y la disminución de estrógenos

La hiperlaxitud vaginal tras el parto reduce la sensibilidad en las relaciones sexuales, motivo de consulta en numerosos casos. La estructura anatómica genital, recuerda Quirón, pierde tensión y se dilata, mientras que la disminución de estrógenos hace que las paredes vaginales se adelgacen y se provoque inflamación, sequedad e infecciones por la alteración del pH.

El láser de Erbio estimula el colágeno del tejido por un efecto térmico, asegura el grupo hospitalario. El nuevo colágeno disminuye el diámetro vaginal, recupera la función de la vagina, el tono, la lubricación, y reconstituye el pH. El número de sesiones dependerán de cada paciente.