El pasado 1 de enero de 2018, el ginecólogo Jackie Calleja atendió una hemorragia obstétrica uterina que, durante 7 horas, mantuvo en serio peligro la vida de su paciente. Tras 2 graves crisis y unas 10 bolsas de sangre que lograron estabilizar a la madre, Calleja compartió su experiencia en Twitter asegurando que, de no haber sido atendido en un hospital, este caso de sangrado masivo podría haber acabado de la peor manera. El tuit, que ya ha sido compartido por más de 8.300 usuarios, ha reabierto el debate sobre los partos domiciliarios. 

https://twitter.com/dr_calleja/status/947876020891373569

“En su casa esta paciente no lo estaría contando”, aseguraba Calleja en esta red social. En pocos minutos, la reacción de obstetras, matronas, ginecólogos y pacientes llevó el comentario a ser el trending topic del inicio de año. Días después de estallar la polémica sobre el parto domiciliario, la Asociación Catalana de Comadronas (ACL, por sus siglas en catlán) emitía un manifiesto en el que defendías la “evidencia científica de que, en mujeres de bajo riesgo, el parto domiciliario es tan seguro como el alumbramiento hospitalario siempre que se cumplan ciertos requisitos”. 

Algunos especialistas, como la ginecóloga Gema García, recordaban a los usuarios que, en España, la hemorragia posparto es responsable de un 23% de muertes maternas. “¿Esas madres de bajo riesgo que dilatan en su salón lo saben?, se preguntaba la responsable de la Unidad de Suelo Pélvico de Quirónsalud Madrid. “¿Cuál es la mujer de bajo riesgo?, ¿Cómo y quién prevé qué parto se va a complicar?”, secundaba el propio Calleja, fundador del centro privado de partos naturales, Bmum. “La asistencia especializada de un parto en casa no garantiza resolver una complicación”.

Al otro lado de la polémica, numerosos usuarios reclamaban el derecho de la mujer a decidir sobre cómo y donde dar a luz. “Si las mujeres se sintieran seguras en un hospital ninguna se plantearía parto en casa”, argumentaba la tuitera Patricia Fernández recordando el elevado número de episotomías (42%), inducciones al parto (19%) y cesáreas (25%) que se producen en España. Otras usuarias lamentaban el “trauma” que, para muchas madres, supone encontrar profesionales que empaticen con sus necesidades.

Laura Mas, que, como matrona, admitía no verse capacitada para hacer frente a este tipo de complicaciones, “menos en un ámbito no hospitalario”, defendía que más allá del respeto la decisión de las mujeres, “es necesario tener en cuenta al recién nacido y las posibles complicaciones en él”. Por su parte, Calleja se declaraba “de acuerdo 100% en humanizar el parto, cuidar la intimidad de la pareja y el respeto a la naturaleza y sus tiempos”, pero optaba por hacerlo “en un entorno adecuado, de seguridad”.