En la primera revisión, se demostró que la contaminación tenía un impacto crítico en la fertilidad de la mujer, con efectos perjudiciales tanto en mujeres fértiles como en subfértiles que acuden a clínicas de reproducción asistida. En la segunda revisión, se observó que los contaminantes atmosféricos alteraban también la calidad del esperma. Estas 2  investigaciones se publican en la revista Fertility and Sterility.

Miguel A. Checa, director principal del estudio explica a la agencia EFE que "en mujeres fértiles, la contaminación reduce la tasa de fertilidad e incrementa el riesgo de abortos. En mujeres que deben recurrir a técnicas de fecundación in vitro, el impacto de los contaminantes del aire reduce la cifra de nacimientos y provoca más abortos".

El estudio también ha encontrado una relación entre el número de nacimientos y la distancia a los núcleos de contaminación y grandes ciudades, que suele ser menor conforme más se acerca a las zonas contaminadas. Por otra parte, las parejas que se someten a tratamientos de fecundación in vitro suelen tener menos éxito en las gestaciones que aquellas que no están expuestas a la contaminación atmosférica.

"A diferencia de la clara relación demostrada entre la contaminación atmosférica y la toxicidad reproductiva en animales de laboratorio, los resultados en humanos no son concluyentes, aunque sugieren que la polución del aire podría contribuir a cambios en la morfología de los espermatozoides y a la fragmentación del ADN de estas células", según explica Checa.

Y añade que "en los animales la primera función que se pierde cuando hay contaminación es la reproductora. El organismo se siente agredido y empieza a perder esta función. En estudios que estamos realizando en la UAB con ovocitos y espermatozoides animales sí hemos encontrado un efecto claramente tóxico de ciertos componentes de la contaminación atmosférica”.