Según dicha investigación, las madres que habían sido expuestas al bisfenol A tenían una descendencia con poca sensibilidad a la hormona leptina, la hormona que despierta el apetito y que proporciona sensación de saciedad cuando el cuerpo ya no necesita obtener energía a través de los alimentos.  

Alteraciones a bajas dosis

Así, la exposición al bisfenol A promovía la obesidad mediante la alteración de los circuitos hipotalámicos cerebrales que regulan el comportamiento alimentario y el equilibrio energético, según indican los autores del estudio, que matizan que el bisfenol A altera de manera permanente la neurobiología de la progenie.

Estos ratones, que tenían alteraciones en la hormona leptina y desarrollaban obesidad en la etapa adulta, habían sido expuestos al bisfenol A en dosis inferiores a los niveles considerados como seguros por la Food and Drugs Administration (FDA). Ello indica que esta sustancia que se encuentra presente en un gran número de envases alimentarios es perjudicial incluso en pequeñas dosis.

Los investigadores realizaron una comparación con otros grupos de ratones hembra embarazadas que no habían sido expuestas a ningún otro producto químico o a las que se les había administrado dietilestilbestrol, una forma sintética de estrógenos (grupo control). Todos los ratones fueron alimentados con la misma dieta para eliminar diferencias en la ingesta de alimentos.

Aquellos animales que habían sido sometidos a una exposición al bisfenol tenían un aumento de leptina 2 días después, en comparación con aquellos que no habían sido expuestos a otros productos químicos o a dietilestilbestrol, que no mostraron cambios en los niveles de leptina ni tuvieron sobrepeso en la etapa adulta.

Aunque se desconocían las causas, los científicos canadienses alertan que la exposición al bisfenol A está empezando a relacionarse con la obesidad en humanos, por lo que es importante que la sociedad sea consciente de que los factores ambientales pueden provocar un aumento del riesgo de problemas endocrinos y cardiometabólicos, especialmente en aquellos grupos más vulnerables, como el de las embarazadas.