El doctor Joan Torralba, jefe de la unidad de Cirugía General ha recordado en una nota de prensa que no todas las incontinencias fecales son iguales ni se resuelven con el mismo tratamiento, por lo que es imprescindible un abordaje hiperespecializado, multicéntrico, coordinado y trasversal.  La valoración incial del paciente, ejemplifica, corre a cargo de los digestólogos, los cirujanos o los ginecólogos a quienes el paciente llega en primera consulta.

Después, “se trabaja de forma coordinada para poder realizar todo el estudio y las pruebas detalladas, hasta llegar al diagnóstico exacto de la causa de su incontinencia fecal”, secunda el doctor Enric Vidal Gispert de la Unidad de Motilidad Digestiva (Gastrodex). A partir de este momento, existen diversas opciones, desde tratamiento farmacológico, hasta rehabilitación del suelo pélvico o reparación del esfínter.

“La neuroestimulación es uno de los tratamientos más agradecidos y menos invasivos de los que disponemos actualmente para las incontinencias fecales que no responden al tratamiento médico o en las que no está indicada la cirugía”, comenta la doctora Laura Lázaro, coordinadora del grupo. Entre las causas más frecuentes de incontinencia fecal destacan las hemorroides, las fístulas, las fisuras y los papilomas anales, pero “sea como sea, lo importante es consultar con el especialista”, recalca Lázaro.

Incontinencia fecal: la enfermedad invisible

La trascendencia social y la característica incapacitante de la enfermedad convierte a esta patología en un problema del que no se habla y apenas se investiga. No obstante, “la incontinencia fecal es un problema tratable”, asevera Torralba, quien apuesta por “visibilizar una patología que el paciente no suele compartir, y hacerle llegar el mensaje de que hay opciones terapéuticas que se pueden explorar”.

Además de constituir un tabú, y quizás por ello, la incontinencia fecal es una enfermedad infradiagnosticada. Según los datos de Dexeus, una de cada 3 personas mayores de 50 años sufre incontinencia fecal en distintos grados; se trata de entre un 1 y un 7% de la población que, en muchos casos, no acude a su especialista por desconocimiento o vergüenza.