Investigadores de la Universidad de Aberdeen han descubierto el mecanismo por el que la Cándida puede resultar infecciosa y nociva: su capacidad para cambiar de forma, ya que transforma con facilidad su estado natural esférico a una red de filamentos cilíndricos o hifas, responsables de que se dificulte su restablecimiento a parámetros normales.

En condiciones normales, el sistema inmunológico limita las cantidades existentes en el cuerpo de este microorganismo. Pero cuando el sistema se encuentra debilitado por estrés, antibióticos, etc., el hongo comienza a cambiar de forma y a producir filamentos que le permiten invadir tejidos, produciendo una infección local.

Tina Bedekovic, de la Sociedad Italiana de Biología Experimental, ha averiguado que la molécula Rsr1, es la encargada de mediar la transformación de forma esférica a hifas para apoyar la invasión de las membranas mucosas. “Sin Rsr1 las posibilidades de que la Cándida cause infecciones es baja” asegura Bedekovic, que considera que gracias al descubrimiento de la mediación de esta proteína ya es posible encontrar fármacos que la bloqueen selectivamente, lo que limitaría su capacidad de sobreproducción e infección.