El primer estudio, realizado en 2012, reveló unas estadísticas sorprendentes entre embarazo y apendicetomía que llevó a los científicos a seguir trabajando. En una nueva línea de investigación, realizada por la mencionada universidad y por el University College de Londres ha examinado los expedientes médicos de más de medio millón de mujeres británicas.

Los datos que se consiguieron mostraron que la tasa de fertilidad era más alta entre aquellas mujeres operadas de apendicitis (54,4%), de amígdalas (53,4%) o de ambas cosas (59,7%), que en aquellas mujeres pertenecientes al resto de la población (43,7%).

También se observó que el tiempo que tardaba una mujer en quedarse embarazada era más corto para aquellas a las que se les había quitado el apéndice y las amígdalas. Li Wei, profesora de la Facultad de Farmacia del University College London, dijo que, aunque el factor biológico fuera plausible, la causa de este hecho parecía ser conductual.

"Este estudio no significa que la extracción de un apéndice o de unas amígdalas sanas aumente la fertilidad". Sami Shimi.

Según comunicó la experta, el estudio tenía un gran interés porque ambas intervenciones quirúrgicas eran muy comunes y les pasaba a muchas personas. Sami Shimi, uno de los investigadores, aseguró que durante mucho tiempo se enseñó a los estudiantes que operarse de apéndice impedía las posibilidades de quedarse embarazada.

Tras este estudio, se advierte de que no se debe fomentar que las mujeres se extirpen las anginas o el apéndice para intentar ser más fértiles, pero sí informar de que someterse a alguna de ellas no implica riesgos en su futura maternidad.