Se trata de una técnica denominada EXIT que aprovecha el momento del parto para intervenir al bebé mientras este sigue conectado a la madre a través del cordón umbilical. La realización de intervenciones complejas es posible pues el feto no necesita respirar y su cuerpo o la mayor parte de su cuerpo puede mantenerse en el interior del útero.

Durante el proceso es necesaria una relajación uterina que evite un desprendimiento placentario y una monitorización del bebé que permita un control de sus constantes vitales por parte del Servicio de Neonatología. Intubar al feto tras la intervención permite que el bebé se estabilice y se pueda proceder al corte del cordón umbilical. Una vez cortado el cordón se extrae el cuerpo entero del bebé sin riesgo de que su respiración pueda fallar.

Una ecografía realizada en la madre en su tercer trimestre de embarazo confirmó la presencia de un tumor en el cuello del feto. Dicho tumor comprimía y desplazaba la vía aérea del bebé y podía dificultar de forma grave su respiración tras el nacimiento. La madre fue trasladada desde otro centro sanitario en la semana 34 del embarazo y la cesárea se llevó a cabo en la semana 37.

Fue la Unidad de Medicina Fetal del Hospital 12 de Octubre la que confirmó el diagnóstico y la que interpretó que la complejidad del caso requería de una intervención inmediata tras la cesárea. La extirpación fue llevada a cabo por los profesionales de los Servicios de Cirugía y de Anestesia Pediátrica, consiguiéndose así un tratamiento completo.

Varias simulaciones fueron necesarias para la determinación de los puntos clave de la intervención, pero al final todo el proceso se realizó con éxito. La coordinación entre los distintos profesionales de cada especialidad fue crucial y permitió que saliera bien una técnica también llevada a cabo en otros hospitales públicos de Madrid, como el Hospital Universitario La Paz.