Las mujeres que padecen este trastorno endocrino suelen tener menstruaciones irregulares, hormonas masculinas altas y dificultades para quedarse embarazadas; síntomas comunes a los cambios producidos en la pubertad. Por este motivo, el SOP, que afecta a un 12% de mujeres, puede pasar desapercibido o ser erróneamente diagnosticado.

La irisina fue descubierta por un grupo de investigadores de la Escuela de Medicina de Harvard, en Estados Unidos, al estudiar las sustancias liberadas por el cuerpo al realizar ejercicio físico. Se ha observado que esta hormona regula el metabolismo energético, sin embargo, el nuevo estudio ha mostrado que la irisina también se eleva en mujeres con SOP.

Los investigadores compararon las hormonas de 23 personas con SOP y 17 personas sin SOP con la misma edad y mismo IMC (grupo control).  Aquellas que tenían SOP tenían mayores niveles de irisina en comparación con el grupo control, además de mayores niveles de testosterona, un biomarcador esencial en el diagnóstico del SOP.

Los investigadores del estudio aseguran que la irisina permitirá completar y adelantar el diagnóstico del SOP, lo que mejoraría los síntomas y posteriores complicaciones ligadas a la enfermedad, como los problemas de fertilidad o el crecimiento excesivo de vello (hirsutismo), así como las probabilidades de desarrollar otras enfermedades como la diabetes tipo 2.