Según ha informado la agencia EFE, el hospital catalán es el primer centro hospitalario público de España que incorpora esta nueva mamografía, que permite que la paciente controle a través de un mando a distancia la presión que se ejerce sobre la mama, de manera que se produce de manera gradual.

“Facilita que la paciente descanse sus brazos de manera natural en los reposabrazos y acomode su mama y su cuerpo según sus necesidades y sensaciones, con lo que el dolor y la sensación de dolor disminuyen”, añadió la especialista, de acuerdo con la cual el miedo al dolor es una de las causas principales por las que muchas mujeres no se someten a los cribados.

“Solo el 60% de las mujeres que son invitadas a someterse a una mamografía dentro del marco del programa de cribado de cáncer de mama asisten a ella”, apuntó Rodríguez-Arana.

Un estudio piloto llevado a cabo entre mujeres que ya se habían sometido a una mamografía con anterioridad reveló que el 83% estaban excepcionalmente satisfechas ante la posibilidad de tener participar de manera activa en la prueba y poder controlar ellas mismas la compresión que ejerce el mamógrafo.

El estudio, asimismo, ha demostrado que cuando la paciente puede controlar la presión que el equipo ejerce sobre la mama “se produce incluso un ligero aumento de la fuerza de compresión que revierte en pruebas con mayor calidad de imagen y, en ocasiones, evita repeticiones”, según la especialista.

Además de ser menos dolorosas, estas mamografías pueden realizarse con control indovenoso, de manera que “el diagnóstico de imagen es mejor”. Del mismo modo, este equipo “emite una radiación un 40% inferior a la de cualquier equipo de 3D, con lo que con la misma exposición a una mamografía 2D se puede obtener una en 3 dimensiones”.

Aumentar la participación

Tal y como explicó Rodríguez-Arana, la instalación de esta nueva tecnología responde al plan del Hospital del Mar para “incrementar la participación de las mujeres en el cribado del cáncer de mama, desestigmatizar la mamografía y minimizar la percepción de prueba dolorosa e incómoda que genera ansiedad e incluso provoca que muchas mujeres dejen de someterse a ella”.

“Si una mujer ha tenido una mala experiencia con la mamografía, lo comunica a otras, pero también ocurre lo contrario, ya que si la experiencia es positiva y el procedimiento es lo más confortable posible, el mensaje positivo redundará en que más mujeres se sometan a la prueba”, señaló la experta, basándose en los datos del citado estudio.

El Hospital del Mar de Barcelona es el primer centro hospitalario público de España en aplicar esta técnica desarrollada por la empresa GE Healthcare, que ya se está llevando a cabo en 2 centros hospitalarios privados, uno de Madrid y otro de Granada.