La nanopartícula provocó una reacción fuerte del sistema inmunológico de los roedores contra el tumor del cáncer de mama HER2 positivo, que crece agresivamente y se disemina más rápido que otros tumores, según recuerdan los expertos. No obstante, esta nanopartícula puede ampliar su rango de acción “para atacar diferentes tipos de cáncer y otras enfermedades de los humanos, incluidos trastornos neurodegenerativos y neurovasculares", apunta Betty Kim, cirujana de la Mayo Clinic e investigadora principal del estudio.

A diferencia de otro tipo de inmunoterapias, “este nanomaterial creado a medida se involucró activamente con todo el sistema para eliminar a las células cancerosas, lo que dio pie a que el cuerpo creara su propio sistema de recuerdo para minimizar la recurrencia", asegura Kim.

La nanopartícula está recubierta de anticuerpos contra el receptor del HER2, un gen que se encuentra en el 40% de los casos de cáncer de mama, según señalan los expertos. Las moléculas adheridas a la nanopartícula se encargan de activar a los macrófagos y fagocitos para que deshagan las células cancerosas. Posteriormente, dichas células inmunológicas transmiten la información a las células T para erradicar el cáncer y mantener el recuerdo para evitar que reaparezca.

El recuerdo de las células inmunológicas es lo que provoca que la nanopartícula actúe a modo de vacuna contra el cáncer. Así, “al mismo tiempo, alcanza a las células tumorales y recluta células inmunológicas de limpieza para obtener una potente respuesta inmunológica", explica Kim. “Quizás este método abra nuevas vías para diseñar novedosas inmunoterapias basadas en la nanomedicina", concluye la cirujana de la Mayo Clinic.